miércoles, 27 de abril de 2011

Cuzco, Perú, 1531

El emperador Atahualpa vio que se acercaban 182 marineros y empezó a llorar.
El emperador decía que por encima de los hombres reinaba el dios Sol y a sus pies palpitaba la diosa Tierra, era la madre de todos.
El jefe español de los 182 marineros era Francisco Pizarro que tenía un ``alma sensible´´ y no soportaba las lágrimas del emperador Atahualpa por lo que dio la orden de estrangularlo delante de su pueblo.
Los incas se dieron cuenta que el mundo había muerto y que las maldiciones acababan de comenzar.
Entre los 182 estaba José Fernández, un español dulce y respetuoso que sentía curiosidad por el mundo. Él siempre llevaba consigo un enorme estuche negro, donde se encontraba su guitarra.
Un día, al caer la noche, una especie de erizo grande atravesó el camino.
Los incas se inclinaron hacia el suelo y le pidieron perdón, antes de convertirlo en una guitarra para dialogar con la Tierra.



José Fernández acababa de adivinar lo que sucedería: la guitarra engendraría hijos por todas partes, una familia infinita que pronto cubriría el planeta.



1 comentario:

  1. con su guitarra animal incorporada a los tambores y las flautas,los incas dispusieron en adelante de todos los medios musicales necesarias para dialogar con la tierra

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